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Bienvenido a la página web de la VIII Semana de la Ciencia y la Tecnología de la Región de Murcia 2008.
En el marco de esta VIII edición, se desarrollará la Feria de la Ciencia y la Tecnología los días 6, 7, 8 y 9 de Noviembre en el Jardín Botánico del Malecón de Murcia.
Con el objetivo de acercar la ciencia a la sociedad, la Fundación Séneca, coordina un amplio Programa de Actividades entre las que destacan: exposiciones, mesas redondas, talleres, visitas guiadas, conferencias, excursiones y otras actuaciones creativas, que invitan al ciudadano a descubrir, experimentar y disfrutar con la ciencia de hoy y de mañana. Y sin olvidarnos de los más pequeños, está la sección Ciencia Divertida , que ofrece actividades para que los niños aprendan jugando.
Inauguración Oficial de la Semana de la Ciencia por el Consejero de Universidades, Empresa e Investigación: Jueves 6 de Noviembre a las 12:00
• Bicentenario del nacimiento de Charles Darwin
 1. Celebrando el bicentenario del nacimiento de Darwin
Charles Darwin nació en Shrewsbury, Reino Unido, en 1809, por lo que en 2009 celebramos el bicentenario de su nacimiento. Darwin era hijo de un médico de buena posición y nieto del famoso médico, naturalista y poeta inglés Erasmus Darwin. Aunque su familia deseaba que hiciera la carrera eclesiástica, estudió en las universidades de Edimburgo y Cambridge, mostrando una gran afición por las ciencias naturales. Este interés le impulsó a incorporarse, en calidad de naturalista, al periplo alrededor del mundo del H.M.S. Beagle (1831-1836), viaje que le sirvió de inspiración para elaborar su libro sobre el origen de las especies en 1859. Aunque su trabajo despertó reticencias en la iglesia anglicana y fuertes polémicas sociales, algún tiempo después de su muerte, en 1882, el hecho básico de la evolución de los seres vivos había quedado firmemente establecido.
 2. Darwin no fue un niño prodigio, pero adoraba la experimentación.
Darwin no era lo que se dice un niño prodigio, más bien pasaba desapercibido y no despertó grandes expectativas ni en sus padres ni en sus profesores. En la escuela, manifestaba su aburrimiento por las actividades rutinarias de aprendizaje. Sin embargo, desde muy temprana edad fue un apasionado amante de la naturaleza y acostumbraba a dar largos paseos en solitario recogiendo minerales, insectos, conchas, huevos y semillas. También sentía una fascinación particular por los experimentos. Con la ayuda de su hermano Erasmus, instaló un precario laboratorio para practicar ensayos químicos, a menudo en un excitante entorno de clandestinidad. Tratándose de niños, el resultado final no podía ser otro que el de un apodo y, así, Darwin pasó a ser conocido como "Gas" por sus compañeros de clase.
 3. El viaje del "Beagle" (1831-1836)
Las vidas de muchos científicos están a veces marcadas por experiencias viajeras de exploración. En el caso de Darwin, hay pocas dudas de que la fuente primaria de inspiración intelectual fue una travesía que realizó por invitación del gobierno británico entre 1831 y 1836 a bordo del bergantín H.M.S. Beagle, el cual había sido puesto al mando del almirante Robert Fitzroy. El Beagle recorrió las costas oriental y occidental de América del Sur y exploró las Galápagos y otras islas del Pacífico. A bordo del navío, Darwin escribió numerosas notas y practicó asiduamente la lectura de las obras clásicas de los naturalistas británicos. A pesar de estar continuamente mareado, con la ayuda de un pequeño microscopio, varios instrumentos de disección, un martillo de geólogo y numerosos recipientes y reactivos, se mantuvo activo durante cinco fructíferos años de observación meticulosa, recolección de especímenes y reflexión.
 4. Idea de parentesco
No es casualidad que la representación evolutiva más popular se parezca a los árboles genealógicos. Darwin llegó a la noción de que las similitudes entre algunas especies eran la consecuencia de un origen común. En otras palabras, que a partir de un ancestro se habrían generado todos los seres vivos, y el tiempo de la separación sería proporcional al grado de diferenciación. Darwin llegó a esta conclusión observando en Sudamérica restos que gliptodontes y otros fósiles parecidos a los actuales armadillos, aunque de mucho mayor tamaño. Darwin dedujo que no podía deberse al azar, sino que testimoniaba una filiación entre los animales vivientes y los desaparecidos. Hoy disponemos de datos abundantes para confirmar esta teoría, aunque hay casos de similitudes que no tienen que ver con la existencia de un ancestro común, sino con fenómenos de adaptación a un mismo tipo de ambiente.
 5. Teoría de la Selección Natural
Observando las especies de pinzones de las Islas Galápagos, Darwin notó que sus picos se relacionaban con la dieta (larvas, semillas, etc.) y pensó que habrían surgido a partir de una especie ancestral por un proceso que denominó “selección natural”. Esta teoría, que representa una de sus aportaciones científicas fundamentales, sostiene que (1) el número de individuos en las poblaciones de seres vivos tiende a incrementarse de forma geométrica, (2) dicho número, sin embargo, suele permanecer estable porque el ambiente tiene recursos limitados, (3) la probabilidad de sobrevivir y reproducirse determina qué variaciones serán las que perpetuarán la especie, y (4) al final tiene lugar la acumulación de caracteres ventajosos desapareciendo aquellos que son desfavorables. Una idea tan intuitiva que, a comienzos del siglo XX, tras el hallazgo de los mecanismos de la herencia, convertiría a Darwin en uno de los científicos más influyentes de la historia.
 6. Importancia del registro fósil
La teoría de la evolución tuvo unos comienzos traumáticos en la Inglaterra victoriana del siglo XIX. La doctrina oficial afirmaba que la historia de la Tierra sólo abarcaba unos cuantos miles de años, que todos los seres vivos eran productos de un único acto creador y que no cambiaban a lo largo del tiempo. Cualquier alternativa se consideraba una blasfemia. Así, los fósiles no serían más que el producto de una fuerza vital de la Tierra, que se esforzaba por crear imágenes de la creación divina. Sin embargo, llegó un momento en el que quedaron pocas dudas de que se trataba de restos petrificados de seres que vivieron en otras épocas. Darwin defendió el valor evolutivo del registro fósil y pensó que la extinción se debía a la competencia entre las especies. Hoy sabemos que hay extinciones que tienen más que ver con la “mala fortuna” (impacto de meteoritos y otras catástrofes).
 7. La formación de las especies por aislamiento geográfico
La idea de que los individuos pueden ser agrupados en poblaciones y que las poblaciones pueden ser agrupadas en unidades discretas denominadas especies está en la esencia de todas las ciencias biológicas. Y la idea de que las especies evolucionan para dar lugar a nuevas especies es el precepto fundamental de la biología evolutiva. No obstante, todavía no se ha conseguido una definición de especie suficientemente precisa para satisfacer a todos los tipos pasados y presentes de organismos, en buena parte porque todavía no nos hemos puesto de acuerdo sobre cómo surgen las especies nuevas desde especies preexistentes, lo que se conoce como especiación. Darwin dio una explicación coherente a la especiación por aislamiento geográfico: el prolongado tiempo de separación (islas, barreras montañosas, deriva de continentes, etc.), junto con la selección natural, favorecería la separación de poblaciones de una especie y la producción de dos especies a partir de la original.
 8. La vida de las plantas
Es muy poco conocida la afición que tenía Darwin por las plantas, incluyendo las especies ornamentales, carnívoras y parásitas. Su libro botánico más famoso tiene que ver con la polinización en las orquídeas. Muchas orquídeas son polinizadas por abejas y abejorros. Modificando sus pétalos y órganos reproductores, las orquídeas simulan el dorso de una hembra fértil, de manera que el macho acude a la flor atraído por la posibilidad de un encuentro sexual, a diferencia de lo que ocurre con muchas otras especies, que ofrecen néctar o polen como recompensa. El insecto descubre pronto el fraude, pero para entonces la orquídea ya habrá depositado sobre su cabeza los granos de polen para que sean trasladados hasta otra flor y favorecer la fecundación cruzada. Las orquídeas son especies “raras” porque, si fueran abundantes, los insectos aprenderían a distinguir entre “hembras reales” y “hembras virtuales”.
 9. Domesticación de las especies
En 1868 Darwin publicó "La variación de los animales y las plantas bajo la domesticación”, para estudiar la formación de razas en animales domésticos y plantas cultivadas. Era evidente que, a través de múltiples generaciones, el hombre había logrado obtener formas diferentes seleccionando individuos con rasgos que resultaban ventajosos o deseables. Razonando a través de su teoría de la selección natural, Darwin dedujo que ésta debía haber estado actuando para adecuar o “domesticar” las nuevas especies. Esto sería aplicable a las razas de palomas, perros o gallinas, del mismo modo que a las variedades de trigo, uva o melón. Darwin no estaba equivocado, lo cual resulta extraordinario porque él nunca llegó a conocer el origen de la variación: por entonces la genética no se había desarrollado y no se sabía nada sobre mutación, recombinación o sus relaciones con la reproducción sexual.
 10. Origen del hombre
En 1871, Darwin escribía una de sus obras más afamadas: “El origen del hombre y la selección sexual”, en la que consideró los conocimientos sobre evolución humana aplicando su modelo de selección. Aquí se contempla el hecho de que existen ancestros que preceden nuestra existencia a partir de un tronco común de primates. Darwin opinaba que el hombre debió haber aparecido en África, dada su similitud con el chimpancé y el gorila. Otros científicos contemporáneos pensaban, en cambio, que el pariente más cercano del hombre sería el gibón, y que el antepasado común debió haber vivido en Asia. Hasta el tiempo de la Segunda Guerra Mundial se concentraron los esfuerzos en buscar al antepasado del hombre en Asia (Java y China). La biología molecular ha demostrado nuestro parentesco más cercano con chimpancés y orangutanes, mientras los fósiles nos llevan a un origen africano. Otro gran acierto de nuestro protagonista.
 11. Darwin, biólogo de la conducta
Darwin fue pionero en la integración de los datos sobre conducta con las observaciones de historia natural. En 1872 publica “La expresión de las emociones en el hombre y los animales”, un extenso libro que permanecería en el olvido durante buena parte del siglo XX. El auge de la moderna etología (estudio del comportamiento animal), revelaría la extraordinaria sagacidad de Darwin al destacar que, en muchos animales y sobre todo en los primates, hay emociones universales (miedo, ira, alegría, tristeza) cuya expresión tiene una función social, colaborando en la supervivencia de la especie. Darwin sugirió que debía existir una base hereditaria y evolutiva, aunque algunas expresiones también variaban en función de la cultura, el sexo, la edad o el origen geográfico. Hoy sabemos que muchas características de la conducta de las especies animales pueden ser encontradas en sus antepasados y explicadas a través de la similitud entre sus diseños corpóreos.
 12. La teoría de la evolución no justifica la discriminación social
Una vez aceptada científicamente la teoría de la evolución, algunos llegaron a una peculiar lectura: el más fuerte "debe" sobrevivir y el más débil "debe" ser aniquilado. Esta idea gozó de un favor especial entre los hombres de negocios de Norteamérica y en los países colonialistas, pretendiendo implantar políticas para eliminar inadaptados e incompetentes. El darwinismo fue tomado como justificación de la supuesta superioridad del hombre sobre el chimpancé, del hombre de raza blanca sobre el de raza negra, del hombre sobre la mujer, del científico y el político de clase acomodada sobre el mísero habitante de los bajos fondos. Este darwinismo mal entendido ha brindado también argumentos para los exterminios raciales de los últimos dos siglos. En este contexto, resulta irónico que, durante el viaje en el Beagle, las relaciones entre Darwin y Fitzroy contaran con varios altercados porque Darwin había quedado horrorizado ante los efectos del sistema esclavista en Sudamérica.
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